Por qué lloran las uvas en primavera y si hay que salvarlas: el misterio del «llanto primaveral» de la vid

En abril, cuando el aire ya se ha calentado y el suelo aún no se ha descongelado del todo, se pueden ver gotas transparentes que gotean lentamente por la corteza de las vides podadas.

Un jardinero novato entra en pánico al pensar en la enfermedad, pero uno experimentado sólo sonríe: es el famoso «grito» de las uvas, sin el cual la nueva temporada no empezaría, informa el corresponsal de .

Estas lágrimas no son otra cosa que pasoka, la savia nutritiva que comienza a moverse desde las raíces hacia las yemas hinchadas bajo la influencia de una mayor presión radicular. El movimiento activo de la savia indica que el sistema radicular está vivo, sano y listo para la vegetación, lo que significa que su vid ha invernado con éxito.

El lloro es un proceso fisiológico absolutamente natural que indica el despertar de la planta, y detenerlo artificialmente no sólo es inútil, sino también perjudicial. Los intentos de cubrir los cortes con barniz hortícola u otros selladores pueden provocar la acumulación de savia bajo la corteza y su desprendimiento, creando las condiciones ideales para las infecciones fúngicas.

La intensidad y duración del lloro dependen de muchos factores: la humedad del suelo tras el invierno, las características varietales e incluso la corrección de la poda otoñal. Las vides podadas en primavera, justo antes del inicio del movimiento de la savia, son las que más lloran, por lo que las principales operaciones de perfilado deben realizarse en otoño o a finales del invierno.

La única situación en la que la expiración abundante y prolongada de pasoka debería ser alarmante es si dura más de dos o tres semanas y va acompañada de la aparición de un tinte marrón o turbio en el zumo. Esto puede ser signo de enfermedades bacterianas o de daños graves en la madera que requieran intervención.

Incluso existía un presagio popular: si las uvas «lloraban» pronto y en abundancia, la cosecha sería generosa. Desde un punto de vista científico, esto indica indirectamente un sistema radicular fuerte y un buen suministro de humedad en el suelo, lo que de hecho crea un excelente comienzo para el desarrollo de los brotes jóvenes y las inflorescencias.

Durante este periodo, es mejor no perturbar la vid innecesariamente, evitando cualquier poda o injerto adicional, para no abrir nuevas «heridas». Todas las medidas agrotécnicas, salvo el primer gartering, deben posponerse hasta que el llanto se detenga de forma natural y empiecen a crecer brotes verdes de las yemas.

La comprensión de este fenómeno ahorra al jardinero muchas molestias y preocupaciones, permitiéndole simplemente observar el majestuoso despertar de la vida. Estas gotas transparentes sobre los esquejes son el mejor informe primaveral sobre el estado de la vid y son más elocuentes que cualquier palabra.

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