La tecnología nos ha dado la ilusión de que el amor puede llevarse en el bolsillo como un smartphone y encenderse mediante una videollamada en el momento que convenga.
Pero los psicólogos advierten: la comunicación virtual nos priva de la principal herramienta de lectura de otra persona – las señales no verbales, la puntuación muy silenciosa, que consiste en miradas, pausas, toques casuales, informa el corresponsal de .
Nos inventamos un compañero, dibujamos su imagen, y cuanto más dura la separación, más diverge la persona real de su avatar en nuestra cabeza. La cuestión no es si es posible mantener los sentimientos después de kilómetros: es posible, y miles de parejas lo demuestran cada día.
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La pregunta es otra: ¿tienes un plan concreto y tangible para reencontrarte, atado no a sueños, sino a fechas y billetes . Si una relación a distancia dura años sin perspectivas de cerrar la geografía, no se convierte en una etapa de la vida, sino en la vida misma: una espera interminable que agota hasta el amor más comprometido.
Los expertos insisten en los factores clave para la supervivencia de este tipo de uniones: encuentros regulares, reglas claras de comunicación y, paradójicamente, la capacidad de no disolverse a la espera de una llamada.
Las parejas más estables son aquellas en las que cada uno tiene una vida rica fuera de la relación: trabajo, amigos, aficiones. Porque cuando el único sentido de la existencia es la pantalla del mensajero, cualquier retraso en contestar se percibe como un desastre, y cualquier silencio, como una traición.
Una trampa especial de la distancia es la sustitución de la intimidad real por la correspondencia constante. La gente empieza a rendirse cuentas de cada paso que da, convirtiendo el romance en una retransmisión online de sus propias vidas.
Desaparece el misterio, desaparece la escasez, y con ellos la atracción. Sabes lo que ha desayunado tu pareja, a qué hora se ha acostado y qué música ha escuchado de camino a la oficina, pero cuando os encontráis, de repente descubres que no tenéis nada de qué hablar porque ya se ha dicho todo en el chat.
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