Por qué necesitamos salud mental: el camino a la felicidad pasa por las tripas

Cuando se trata de salud, en lo primero que pensamos es en pastillas, hospitales y pruebas.

Estamos acostumbrados a tratar el cuerpo, ignorando el estado de ánimo, considerando la depresión y la ansiedad como algo descabellado, que no merece la atención de una persona «seria», informa el corresponsal de .

Sin embargo, recientes investigaciones en el campo de la psicología y la fisiología lo demuestran: lo mental y lo físico son dos caras de la misma moneda que no se pueden romper. El fenómeno del bienestar psicológico atrajo la atención de los científicos cuando quedó claro que la ausencia de enfermedades en sí misma no hace feliz a una persona.

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Uno puede estar perfectamente sano desde el punto de vista médico, pero ser profundamente infeliz, y viceversa: una persona con una enfermedad crónica es capaz de disfrutar de la vida y desarrollar su talento. Por tanto, la felicidad no es sólo un conjunto de indicadores bioquímicos.

Nuestro cuerpo y nuestra psique están en constante diálogo, y el principal canal de comunicación es el intestino. El profesor Vladimir Popov subraya que los productos lácteos fermentados y las verduras fermentadas como el chucrut afectan directamente a la microflora intestinal.

Y del estado de esta microflora depende la producción de serotonina, la hormona de la felicidad, de la que tan a menudo carecemos en un día sombrío. Pero no menos importante es el bucle de retroalimentación: lo que ocurre en nuestra cabeza se refleja instantáneamente en nuestro cuerpo.

El estrés crónico, que no sabemos cómo afrontar, desencadena procesos destructivos. Eleva los niveles de cortisol, lo que a su vez favorece la acumulación de grasa visceral y acelera el envejecimiento celular .

La vida moderna es un reto sin fin y no hay forma de escapar al estrés, pero se puede aprender a gestionarlo. Unas sencillas prácticas respiratorias, como hacer tres respiraciones profundas y exhalar lentamente, pueden reducir al instante la intensidad de las emociones.

Es importante no acumular tensión, sino encontrar formas ecológicas de liberarla: salir a pasear, meditar, crear arte o simplemente hablar con un ser querido. La investigación en el campo de la psicología del bienestar identifica seis componentes clave de una vida feliz: autoaceptación, relaciones positivas con los demás, autonomía, gestión del entorno, propósito en la vida y crecimiento personal.

Piensa en ello, porque cada uno de estos puntos está directamente relacionado con cómo nos sentimos físicamente, cómo dormimos, comemos y nos movemos. Tenemos que empezar el viaje hacia la salud desde la cabeza, no en términos de pastillas, sino de mindfulness.

Deja de exigirte lo imposible, permítete cometer errores y sé más amable contigo mismo. Es esta aceptación interior la que desencadena una reacción en cadena: empiezas a dormir mejor, tienes energía para salir a pasear, buscas comida sana en lugar de «comerte» el estrés con pasteles.

La salud no es sólo cuestión de músculos y de no tener caries. Es la sensación de estar donde estás, de tener la energía y las ganas de levantarte por la mañana. Y esta sensación no empieza en el gimnasio ni en la clínica, sino en nuestra cabeza y, curiosamente, en nuestros intestinos.

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