Te levantas por la mañana y hay ratones, pelotas y patitos chirriantes perfectamente colocados sobre la almohada a tu lado.
Tu gato te mira con cara de regalón, esperando un elogio, informa .
Mucha gente cree que es un hábito simpático, pero detrás hay un complejo ritual enraizado en la psicología felina y en la jerarquía de vuestra relación. Para un gato, su cama es el epicentro del olor de la manada, el lugar más seguro y significativo de la casa.
Al llevar los juguetes allí, no sólo juega, sino que etiqueta la zona como suya y tuya para compartirla. Es una forma de decir: «Este es nuestro almacén compartido de recursos, estoy contribuyendo al bien común».
En la naturaleza, las presas se llevan a la madriguera donde viven todos los miembros de la familia. Este comportamiento es especialmente común si el gato se queda solo durante la noche.
Puede empezar a llevar juguetes a la cama mientras duermes, creando una especie de altar de apego. Por la noche, cuando el mundo está tranquilo, sus instintos se agudizan y necesita confirmación de que la manada (es decir, tú) está segura y dotada de recursos.
A veces es una señal de aburrimiento o falta de actividad durante el día. Si el gato no se ha dado cuenta del instinto de caza en el juego, imitará la caza nocturna y pondrá los trofeos en el lugar más importante: tu cama.
Es su forma de decir: «He cazado mientras dormías, éste es el resultado. Ahora tienes que apreciarlo». Pero esto tiene su reverso: el gato puede traer juguetes en un intento de despertarte para jugar.
Se da cuenta de que reaccionas a los objetos que tienes cerca y utiliza eso como despertador. Si te levantas y juegas con ella al menos una vez después de una ofrenda de este tipo, considera que el ritual se ha reforzado.
Es importante observar el contexto. Si el gato trae juguetes y maúlla fuerte, puede que quiera tu reacción.
Si se pliega en silencio y se aleja, es un regalo puro que no requiere respuesta. No desestimes estos ofrecimientos, aunque te resulte molesto retirar los juguetes de la almohada.
Intente dejar algunos juguetes en un lugar accesible por la noche y juegue con su gato antes de acostarse para reducir su excitación cazadora. A veces puede ayudar un juguete burlón que imite una caza en toda regla, tras la cual el gato se hartará tanto juguetona como emocionalmente.
Si los ofrecimientos se vuelven demasiado intrusivos e interfieren con el sueño, el gato puede estar experimentando estrés o ansiedad por separación. Entonces merece la pena acudir a un zoopsicólogo o simplemente prestarle más atención durante el día.
En cualquier caso, tómatelo como una señal de profundo afecto. Tu gato te considera parte de su familia y comparte contigo lo más preciado: sus trofeos de caza. Aunque sólo sea un ratón de goma, para ella equivale a un mamut.
Cuando saques los juguetes de la cama por la mañana, dale las gracias a tu cazador. No entenderá las palabras, pero apreciará tu tono tranquilo y amable. Y si tiene sueño, basta con mover los juguetes al borde de la cama: el gato se dará cuenta de que acepta el regalo y ronroneará satisfecho mientras te ve guardar sus tesoros.
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