Lo que ocurre si no dejas que tu gato mire por la ventana: privación del cazador y depresión silenciosa

Tu gato se sienta en el alféizar de la ventana durante horas, observando pájaros, hojas y transeúntes.

Crees que sólo está tomando el sol o mirando perezosamente acontecimientos sin importancia, informa el corresponsal de .

De hecho, para un gato, la ventana es el único canal de comunicación con el mundo exterior, una televisión que muestra el canal más importante de su vida: el de la supervivencia. Los gatos son depredadores de emboscada.

Sus cerebros están programados para explorar constantemente el territorio en busca de movimientos, presas potenciales o amenazas. Privado de este flujo visual, el gato se hunde en la inanición sensorial.

El piso se convierte para él en una cámara ideal pero muerta, donde no ocurre nada interesante y, por tanto, nada que analizar ni ante lo que reaccionar. Esto es especialmente duro para las razas activas: bengalíes, abisinios, orientales.

Para ellos, mirar por la ventana no es un entretenimiento, sino un trabajo. Siguen a los pájaros (aunque no puedan atraparlos), analizan el movimiento de los coches, las personas y otros animales.

Esto mantiene agudas sus capacidades cognitivas y evita el desarrollo del aburrimiento, que conduce a comportamientos destructivos. Si un gato no tiene acceso a una ventana o la vista es escasa (por ejemplo, una pared en blanco), puede desarrollar apatía, comer en exceso por aburrimiento o, por el contrario, agresividad.

Empezará a cazar tus pies, a tirar cosas de las estanterías o a roer las plantas de interior en un intento de compensar de algún modo la falta de estímulos externos. Pero dejar la ventana abierta no basta e incluso es peligroso.

Las mosquiteras no mantienen alejado a un gato si decide saltar tras un pájaro. Las tragedias relacionadas con una caída desde una ventana figuran entre las visitas estivales más frecuentes a las clínicas veterinarias. Una visión segura sólo es posible con redes o rejas antigatos seguras y ancladas.

Para convertir la ventana en una auténtica televisión para gatos, cree un lugar acogedor en el alféizar de la ventana: un catre, un rascador, puede poner un comedero para pájaros en la parte exterior del cristal (donde el gato no pueda alcanzarlo). Esto convertirá la simple contemplación en un espectáculo interactivo que mantendrá al gato ocupado durante horas.

Si la vista desde la ventana es bastante pobre, puede incluir vídeos especiales para gatos: pájaros, ardillas, ratones, objetos en movimiento. Pero recuerde que es mejor la observación en directo, ya que da sensación de realidad.

La ventana de un gato es un portal a un gran mundo, y tu tarea es hacer que este portal sea lo más seguro e interesante posible.

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